Acabo de llegar al trabajo y me acaban de informar de la que se montó ayer en Meneáme acerca de un trozo de código publicado en el blog de Labra.

Al parecer, Labra publicó ayer una entrada en su blog burlándose del código de una función escrita en un proyecto de fin de carrera (no sé si dirigida por él) de la Escuela de Informática de Oviedo. Como Labra ya se ha apresurado a borrar el artículo original y a pedir disculpas, copio y pego el código de la polémica que he leído en uno de los comentarios de Menéame:

function valida_dia($day) {
$solu = "";
switch ($day) {
case "01" : $solu = "01"; break;
case "02" : $solu = "02"; break;
(...)
}
return $solu;
}

No cabe duda que esta función es una guarrada increíble y al alumno que se le ocurrió presentar esto en un proyecto de fin de carrera se le tendría que caer la cara de vergüenza, pero a la Escuela de Informática de Oviedo también por "producir" estos cerebros.

La verdad es que la culpa ni siquiera es de la escuela, es de la Universidad de Oviedo en general, que descuida por completo a la Escuela de Informática y que confecciona planes de estudio inútiles centrados en enseñar asignaturas que poco aportan a la informática práctica que las empresas necesitan. Hasta hace poco ni siquiera tenía edificio propio, y deambulabamos de una facultad a otra por falta de espacio. Esto da una idea de la precariedad con la que se nos enseñaba.

Desconozco el actual plan de estudios de la escuela, pero a mí me tocó estudiar un sinfín de asignaturas muy difíciles como Cálculo, Análisis Numérico, Física, Complementos Matemáticos, y cosas raras que a la hora de la verdad no sirven para nada, salvo para complicarte la vida y acabar la carrera en 6 años en lugar de 3. Luego, si no te aplicas en aprender por tu cuenta -como debe ser el caso del alumno humillado- no aprendes nada.

No voy a hablar de cómo fue se dirigen los proyectos de carrera alli porque a más de uno, incluído el mismo Labra, se le caería la cara de vergüenza. Yo tuve que mendigar de profesor a profesor para que alguno me dirigiera el proyecto. Nadie quería hacerlo. Para conseguir la firma tuve que prometer a ese profesor que no le molestaría. O era eso, o tenía que esperar meses o incluso años para poder presentarlo. Yo lo entiendo, están demasiado ocupados para atender a los alumnos. ¡Qué irónico!

Hoy día la informática es demasiado grande, dinámica, y complicada para perder el tiempo aprendiendo matemáticas la mitad de la carrera. A ver si la Universidad de Oviedo se pone las pilas, confecciona un plan de estudios acorde con las necesidades, dedica el dinero necesario, y no vuelven a aparecer casos como este.